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17-07-2017 Grecia
 
Atenas apuesta por la cultura para resistir frente a la crisis


Atenas resurge de las cenizas de siete largos años de crisis con una clara apuesta cultural. Nuevas infraestructuras con arquitectura de vanguardia y espacios urbanos reconvertidos se conjugan para hacer de la capital griega un símbolo de resiliencia. El gran buque insignia de la nueva Atenas es el Centro Cultural de la Fundación Stavros Niarchos, que albergará la Biblioteca y la Ópera nacionales y que funcionará a pleno rendimiento en otoño. La regeneración cultural cobra especial sentido cultural en una ciudad que hay quien denomina ya el nuevo Berlín.

Junto con el nuevo Museo Nacional de Arte Contemporáneo (EMST, en sus siglas griegas), que ocupa la sede de una antigua planta cervecera a tiro de piedra de la Acrópolis —todo en Atenas está a la vista de su diosa tutelar—, el Centro Cultural de la Fundación Stavros Niarchos se ha convertido en tiempo récord en un polo de desarrollo urbano. Como por arte de magia, abrazando el hormigón de la ciudad y el azul del mar Egeo, ha insuflado vida a lo que hace mucho fue un hipódromo, luego un inmenso solar vacío y, a la postre, una metáfora del derribo emocional y físico de la urbe. Alrededor de un bello edificio de mármol, acero y cristal firmado por Renzo Piano, se extiende un parque inabarcable (170.000 metros cuadrados) con paseos, pistas para ciclistas y patinadores e incluso un canal para pequeñas embarcaciones. En el interior del colosal edificio, de construcción sostenible —es el primer centro de este tipo en Europa que logra la certificación LEED Platinum—, se conjugan dos alas, las sedes de la Biblioteca Nacional y de la Ópera.

Equidistante de la Acrópolis y el Egeo, con una panorámica de 360º desde la terraza superior, el centro tardó cuatro años y medio en construirse y costó unos 600 millones de euros. La Biblioteca puede albergar hasta dos millones de volúmenes y, cuando esté en funcionamiento, encerrará un total de 5.000 manuscritos milenarios. Del vestíbulo y la gran sala de la Ópera cuelgan móviles del japonés Susumu Shingu. El escenario se despliega en un juego de terciopelos rojos, en un guiño neoclásico a la vanguardia. El ala de la Ópera dispone de dos auditorios, el inaugurado por Obama en su discurso —en el que glosó la imperecedera contribución de Grecia a Occidente—, para representaciones tradicionales (1.400 butacas), y otro para obras experimentales (450). La sala de ensayo del ballet mira al Egeo.

Pero por encima de la magnificencia de la obra, si algo destaca del Centro Cultural Stavros Niarchos es el mensaje de resiliencia frente a la crisis. En 2008 se eligió arquitecto, el italiano Piano, que acaba de inaugurar otro emblema urbano, el Centro Botín en Santander; en 2009 —incipiente la dura etapa de rescates y ajustes que se avecinaba— la fundación firmó el acuerdo con el Estado y en 2012, el peor año de la crisis, empezaron las obras, terminadas el verano pasado.

Fuente: https://elpais.com/cultura 16 de julio de 2017.