Aitzol Batiz Ayarza
Blog: Kultibando

Soy el editor principal de este blog. Mi intención es difundir reflexión y acción relacionada, directa o indirectamente, con la cultura.

Ni ciencias, ni letras. Soy “el del chandal”. De formación Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, antes Educación Física, aunque actualmente desempeño una labor profesional que poco o nada tiene que ver con esto anterior.Desde 2002 me dedico a intentar disfrutar en AISILAN XXI S.L. la empresa de gestión cultural en la que me embarqué y también en KULTIBA la consultoría cultural que hemos creado en 2008. Esta actividad, además de apasionarme, me hace estar permanentemente en contacto con personas muy diversas, lo que me hace aprender un montón de cosas nuevas cada día.

Trabajo en, desde y para la cultura, entendiéndola como motor de desarrollo personal, social, territorial, económico y medioambiental.Un poco soñador y un poco utópico, muy amigo de las redes sociales y de las personas, estén estas integradas en redes virtuales o no.Me gusta, sobre todo, hacer cosas, conocer gente y disfrutar en el camino.

12/01/2015
La cultura no es (sólo) qué. La cultura es (también) cómo.

Insistimos en la idea de desligar la palabra cultura de contenidos y productos relacionados con las artes porque, siendo éstas una representación cultural, no dejan de ser más que una pequeña parte eso, tan concreto y tan abstracto a la vez, que la susodicha palabra engloba.

Así, hablamos de cultura cuando nos referimos a un disco, a un libro, a un cuadro, a una obra de teatro, una pieza de danza y/o de música. Todo ello se resume en cosas, en una serie de bienes, en resultados de procesos artísticos que han derivado en productos de consumo, más o menos de masas. Esto es a lo que llamamos qué. Este qué puede ir evolucionando hacia formas más complejas como cuando hablamos de turismo cultural, que siendo un producto es la suma de la paquetización de un conjunto, más o menos sofisticado de cosas a las que llamamos cultura.

A la vez, utilizamos el término cuando queremos hablar de ciertos hábitos y costumbres. Por ejemplo, cuando hablamos de cultura gastronómica, no nos referimos a los productos que componen la dieta sino a una forma de entender la alimentación y la cocina. Cuando lo unimos a las organizaciones y hablamos de cultura organizacional o cultura de empresa, no nos referimos a los productos y servicios que componen la oferta, sino a las actitudes y hábitos que promueven su día a día.  Esto es a lo que llamamos cómo.

Los ejemplos, tanto del qué como del cómo, podrían extenderse hasta límites casi insospechados pero no es objeto de esta reflexión extendernos en ejemplos. Lo que pretende este breve texto es poner el énfasis en que los cómos son igual de importantes que los qués y que ambos significan cultura.

Con esta visión pensamos en cultura cuando hablamos de relaciones personales, cuando hablamos de cómo aprendemos las personas, de cómo nos organizamos, de formas de hacer -en la vida y en el trabajo- que dan como resultado aquello que producimos. Superamos el pensamiento que nos lleva al resultado -qué-, para poner en valor el proceso que genera que todo eso ocurra -cómo-. Y pensamos en ello, pensando en cultura, tomando conciencia de ello y tomando en cuenta lo importante que supone para el desarrollo de cada un+ de nosotr+s en nuestra vida diaria.

  Temas: Sociología de la cultura, Industrias culturales (general)
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