David M�¡rquez Mart�­n de la...
Blog: Zeitgeist
O sobre cómo no permanecer impasible


Últimamente me gusta definirme como alguien que pierde sus líneas de identidad. Alguien que pasa de estado sólido a líquido. Mirémoslo por el buen lado: el deshielo tiene connotaciones positivas.

Estudié Ciencias Políticas y eso marca de por vida. Más aún porque para mi eran unos estudios hechos a medida de mi personalidad y mis inquietudes. Hice mis tímidas incursiones como politólogo pero pronto me di cuenta que las aguas de las ciencias sociales son estancas y tienen fango en el fondo. Vamos, que si remueves, pierdes la claridad.

Francia luego me dio mucho: una buena beca para empezar, pero también la sensibilidad. Aprendí a relacionarme con el arte y la cultura en las calles de París. Y una vez me hice sensible,  me inmunicé para trabajar en el mundo de la cultura donde he tenido responsabilidades muy variadas, con Barcelona como base: acompañamiento de artistas, programación cultural, diseño de proyectos, internacionalización, representación sectorial… Pero aquello se acabó. Y aquí estoy, escribiendo una nueva página.

En Barcelona preguntan mucho eso de: “de dónde eres?”, como si esa fuese una pregunta importante. Yo para evitar explicaciones respondo: “a estas alturas de ninguna parte”. Pues, eso, de ninguna parte, por si te interesa, pero se me reconoce como David Márquez Martín de la Leona.

21/08/2014
Stop (Imperialist Pop): Cuál es la música que resume nuestro tiempo?

El verano comienza con grandes festivales de música de todos los estilos; continúa con más festivales, ya de estilos y orientación más acordes con el mes de agosto, por definición “más liviano”; y termina con algunos festivales de música, que recogen el desgaste y cansancio de los meses precedentes.

Europa siempre ha tenido un corazón musical. Me arriesgaría a decir que algo que nos caracteriza a los europeos, desde hace siglos, es nuestro vínculo y pasión por la música. Nos hemos caracterizado por depositar en la música las esencias de nuestra propia complejidad cultural. Y la música generalmente ha sabido correspondernos regalándonos el abanico sensorial que en cada época hemos necesitado. Desde el ya lejano éxito del provenzal trovador Marcabru, que recorrió fronteras en una época donde los viajes se contaban por el ritmo de asueto y bebida de las bestias. Hasta los más actuales fenómenos de música pop que todos conocemos.

Europa no se entiende sin su música y la evolución de la música europea tampoco se entiende sin tener en cuenta lo que en cada momento sucedía en la sociedad europea. Cada época ha tenido un estilo profundamente entroncado con los cambios políticos y sociales. El gótico y el florecer de un final de la Edad Media requería un estilo luminoso como es la polífonía de Philippe de Vitry; la nueva relación hombre/dios del renacimiento, emancipaba los intérpretes y los instrumentos en los madrigales renacentistas de Monteverdi; el teatro político de Versalles requería de la música teatral, festiva y regia del barroco de Lully y Charpentier; la revolución Gloriosa necesitaba de la banda sonora compuesta por Purcell; y la reforma protestante estaba contenida en la música de Bach; los vientos ilustrados se expandían en la música de Mozart como Mozart aireaba libertad en las formas;Beethoven hace arraigar las raíces de ese enorme árbol musical e ideológico que es el romanticismo; y la descomposición de la forma musical de BrahmsMahler y finalmente Schoemberg sólo se podría entender desde Viena, crisol en descomposición del imperio Austro Húngaro…

Así siempre encontrarán que cualquier época,  con todo lo que ocurría entonces, siempre tenía una música que arrastraba a numerosos europeos diseminados por el territorio porque, éstos, también estaban apasionados por su época.

Pasa el verano y después de haberme hecho mi pequeño recorrido de conciertos y festivales (pop) me pregunto: cuál es la música que resume nuestro tiempo?

Siempre me ha sorprendido ver las masas que los múltiples estilos de música pop convocan en sus conciertos. El pop entrega a sus seguidores recetas de hedonismo, formatos de identidades, narraciones, relatos colectivos, grados de rebeldía, satisfacciones y emociones. Y a cambio les pide complicidad y dinero. Ese es el círculo que alimenta hoy día esa necesidad que tenemos de música; Es lo que provoca que millones de europeos compartamos ídolos, estilos y experiencias entorno a la música.

Pero déjenme avanzar un poco más en la pregunta que he hecho antes: cuál es la música que mejor resume nuestro tiempo?

El pop, la música con letra cantada lleva varias décadas conquistando hogares, reproductores musicales, conciertos y fiestas. Por no decir que también se ha llevado su parte del “pastel” por medio de una industria musical que rápidamente comprendió este fenómeno. Pero sin embargo, aunque vigentes, estas canciones de corta duración, con su letra y su mensaje, que interpelan a las aristas y las identidades de los oyentes/consumidores tienen algo ya de “tiempo pasado”. Fue la música de las generaciones de postguerra para las que una época de prosperidad, de absoluta confianza en el futuro, se les abría en sus perspectivas vitales.

Comienzo del s. XXI. Crisis económica. El pop se encuentra en decadencia. La industria que siempre lo ha explotado no sabe cómo revitalizarse y sobrepasar el cambio tecnológico. Se habla de los pequeños sellos, de la microdistribución, los microconciertos… pero todo esto no es una contradicción con la esencia del pop que es aspirar a lo masivo y popular? Es como si también el pop se replegase sobre una visión costumbrista y amanerada de si mismo. Y digo también, porque muchos otros rasgos culturales ya están replegados al costumbrismo y la conservación. Sólo hay un estilo que sobrevive a esta lánguida decadencia: la música electrónica.

La música electrónica cataliza hoy día mejor que ningún otro estilo el sentir de los europeos. Queremos seguir disfrutando de algún que otro momento hedonista, evasivo y lúdico, sabiendo que serán momentos arrancados a un tiempo incierto y penumbroso. Los conciertos de música electrónica, ya sean en su versión de música más vanguardista y arriesgada, o aquellos de estilos más populares y bailables (dance music) pasando por todos otros muchos estilos (hip hop, techno…),todos congregan a multitudes con la misma preocupación: pasarlo bien. La mayoría de los asistentes a los conciertos nunca comprarán un disco de música electrónica, tampoco comprarán muchas camisetas, ni seguirán canales de televisión específicos de esta música; lo único que les es válido es la experiencia del momento, el concierto, con todo lo que conlleva de empírico.

Esta es la música de nuestro tiempo! Un tiempo de confusión, de incertidumbre y en el que por primera vez en muchas décadas el optimismo ha perdido brillo. Un tiempo en el que la música vuelve a catalizar nuestro estado de ánimo y nos devuelve emociones y experiencias.

Permitidme que os deje con una propuesta que tuve la suerte de ver este año en Sonar Festival BarcelonaAtom TM fue una propuesta de un músico alemán que se presentó con un sonido contundente, claro e identificable sin, por ello, pasarse a la difícil orilla de la música experimental (que os animo a descubrir, tanto en la versión electrónica como en la de composición contemporánea). El fragmento que os he escogido me ayuda a editorializar este texto: “Stop (Imperialist Pop)”

  Temas: Sociología de la cultura, Industrias culturales (general), Música
  Enlaces de interés: Fragmento musical Atom™ - Stop (Imperialist Pop)